
Gazpacho de tomate
El gazpacho de tomate es una sopa fría muy similar a una ensalada, pero de textura ligera y con un delicado espesor. Es un plato muy típico del oeste de Andalucía, donde los gazpachos rojos tienen un especial protagonismo, aunque también existen otras versiones en las regiones de Extremadura y Castilla.
Aunque hoy en día se distingue por ser un alimento elaborado con una rica variedad de hortalizas, en sus orígenes, allá por el al-Ándalus, la receta no contenía más que pan, aceite de oliva, vinagre y sal.
Y es que no fue hasta el siglo XIX que se incorporó el tomate a la receta, siglo en el que también pasó de ser un plato de clase humilde que permitía a los campesinos de las regiones más cálidas obtener energía de una manera económica y refrescante, a una delicatessen común entre la clase burguesa, quienes lo servían con las ya clásicas hortalizas picadas.
Este gazpacho es, gracias a sus ingredientes, rico en flavonoides y antioxidantes como licopeno y glutatión, gamma aminoácidos butíricos, carbohidratos, fibra, alicina, aliína, vitaminas A, C, E, K y del grupo B (B6 y B9 o ácido fólico, y en menor cantidad, B1, B2 y B3), azufre, calcio, fósforo, hierro, magnesio, manganeso, potasio, selenio, sodio, yodo, zinc y, en menor medida, cobre.
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Notizen
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- Paso 1Lavamos todas las verduras, quitamos las pepitas del pimiento, pelamos el pepino y la cebolla, y lo troceamos todo.
- Paso 2Lo ponemos en el vaso de la batidora o en una olla para que quepa mejor, y añadimos el pan, el ajo, el aceite y el vinagre con la mitad del agua, y trituramos todo hasta que no queden trozos visibles.
- Paso 3Añadimos la sal y el resto del agua y removemos bien hasta que se mezclen todos los ingredientes y quede homogéneo.
- Paso 4Cogemos un bol y pasamos el triturado por un chino para que quede fino y sin grumos ni restos de verduras. Rectificamos de sal y vinagre si hiciera falta, y lo metemos en la nevera unos minutos para que a la hora de servir esté ligeramente fresco, pero sin perder sabor.