Turrón de nata y nueces vegano

 30 m*Tiempo total
 FácilDificultad
Para 600 gramosCantidad

*Más 12 horas de reposo

Aunque ya en la antigua Grecia se elaboraba una pasta hecha de almendra y miel que aportaba energía a los deportistas olímpicos, es en Arabia donde la mayoría de historiadores sitúan el origen del turrón tal y como lo conocemos hoy en día, ya que así parecen demostrarlo textos del siglo XI donde se habla del «turun».

Y es que se dice que los árabes introdujeron este dulce en la costa mediterránea, concretamente en España e Italia, y que no es hasta el siglo XV cuando se habla de una versión española del turrón, época en la que ya era un dulce asentado en el país (especialmente en Jijona, Alicante). De hecho, es de esta ciudad de donde se conserva un documento de 1582 que apunta a la costumbre Navideña de retribuir los salarios en dinero y turrones, lo que se asemejaría a la actual cesta de Navidad.

Por su parte, el turrón de nata y nueces es una versión muy posterior al que se hacía por aquel entonces, y ésta 100% vegetal y libre de colesterol, es la alternativa perfecta a los que son elaborados con ingredientes perjudiciales para nuestra salud, el planeta y los habitantes de éste.

Este turrón es muy suave y de textura ligeramente cremosa por la nata, pero lo que lo hace realmente especial es que su sabor dulce queda realzado por el sutil aroma que le aportan las nueces.

Las nueces son ricas en proteínas, lecitina, polifenoles, omega 6, omega 9 y, especialmente, en omega 3. Además, nos aportan vitamina E y vitaminas del grupo B (B1, B2 y B6), boro, calcio, cobre, fósforo, magnesio y zinc.

Por otro lado, como la base de este turrón es la almendra, también nos beneficiamos de su contenido en proteínas y carbohidratos complejos (de lenta absorción y con efecto saciante), fitoesteroles, fibra, vitaminas A y del grupo B (B5, B7 y B9 o ácido fólico), hierro, potasio y selenio.

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