Ajoblanco

30 m*Tiempo total
Muy fácilDificultad
5Raciones

*Más 2 horas de refrigeración.

El ajoblanco es una sopa fría muy consumida en Andalucía y Extremadura, concretamente en las regiones de Badajoz, Córdoba, Granada, Jaén, Almería y, de manera especial, en la región de Málaga, tierra de almendros y, donde una de sus localidades, Almáchar, celebra cada 2 de septiembre la ‘Fiesta del ajoblanco’.

Éste es un plato que tiene su origen en el ‘Salmorium’ que se preparaba en la antigua Roma, del que el poeta Publio Virgilio Marón dejó constancia en su égloga segunda, escrita entre el 42 y el 39 a.C. A través de sus poemas, Virgilio ensalza la vida de los campesinos de la época y sus costumbres, entre las que menciona el hábito de tomar este refrescante majado para reponer fuerzas tras el duro trabajo en el campo durante el estío.

Sin embargo, el ajoblanco, tal y como lo conocemos hoy en día, es legado de la cocina andalusí, pues a pesar de que fueron los fenicios quienes introdujeron las almendras en el Mediterráneo, y los romanos quienes empezaron a cultivarlas de manera intensiva, fueron los árabes quienes difundieron su cultivo y exploraron y crearon multitud de platos con este nutritivo ingrediente, desde salados como el arroz árabe, hasta dulces como el alfajor.

Así, uniendo el histórico ‘Salmorium’ con el nuevo y rico fruto proveniente de Asia, nació este reconstituyente y nutritivo gazpacho blanco de refrescante sabor y sutil aroma a almendra, la cual, además, aporta un punto cremoso muy fino y delicado.

A nivel nutricional, esta crema fría es muy completa, pues es rica en proteína, fitoesteroles, carbohidratos, ácidos grasos omega 3, omega 6 y omega 9; flavonoides, aliína, fibra, vitaminas C, E y del grupo B (B1, B2, B5, B6, B7 y B9 o ácido fólico), calcio, fósforo, hierro, magnesio, manganeso, potasio, selenio y zinc.

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