
Crema de remolacha y puerro
Ésta es una crema que se puede comer tanto caliente como fría, lo que la hace perfecta para reconfortarnos en los días más fríos y, también, para disfrutar de un plato sano y sencillo cuando estamos fuera de casa.
Si ya habéis probado la que es una de las hortalizas estrella de la temporada más fría del año, imaginaréis que en esta receta predomina el carcaterístico punto semidulce que ésta aporta.
En cuanto a la textura, al añadir un poco de tofu sedoso, conseguimos que el resultado sea cremoso y, además, nos aporte una buena dosis de proteínas libre de colesterol y de grasas perjudiciales.
Así, esta crema nos aporta flavonoides (especialmente betalaínas y quercetina), hidratos de carbono, alicina, aliína, fibra, vitaminas A, C, E, B6 y B9 (o ácido fólico), hierro, potasio, silicio, fósforo, azufre, calcio, sodio, magnesio, zinc y, en menor cantidad, manganeso, cobre y selenio.
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Sistema de medidas
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Notas
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- Paso 1Limpiamos la remolacha bien y la cocemos durante 30 minutos.
- Paso 2Mientras, pelamos la cebolla y el puerro y los cortamos finos. Ponemos a calentar el aceite en una olla y, cuando esté bien caliente, echamos el puerro y la cebolla y los hacemos durante 5 minutos.
- Paso 3Añadimos el agua y la sal y cocemos durante 5 minutos más.
- Paso 4Pelamos la remolacha, la cortamos a rodajas y la añadimos a la olla junto al resto de ingredientes. Añadimos el tofu y cocemos 5 minutos más.
- Paso 5Echamos todo en un recipiente y batimos para que quede todo bien triturado. Cuando consigamos una textura cremosa y homogénea, ya lo podemos servir.