Tarta fría de limón vegana

Tarta fría de limón vegana

Esta tarta de limón es un postre muy refrescante y jugoso, con un sabor dulce y cítrico, ligeramente ácido, ideal para los meses más cálidos.

La textura de esta rica tarta presenta un relleno cremoso y aterciopelado que queda realzado por el contraste que genera al combinarse con la crujiente y dulce base de galleta.

Además, como los ingredientes empleados para realizar este exquisito dulce son todos de origen vegetal, se trata de una delicada tarta de sabor suave y ligero; sostenible y respetuosa con los animales y el medio ambiente, y libre de colesterol, lactosa, caseína y grasas trans.

Gracias a su composición, esta tarta de limón es rica en proteínas, isoflavonas, carbohidratos, flavonoides, lecitina, ácidos grasos omega 3, betacaroteno, fibra, vitaminas A, C, E, K y del grupo B (B1, B2, B3, B5, B6 y B9 o ácido fólico); calcio, cromo, fósforo, magnesio, potasio y selenio.

A continuación podéis ver qué ingredientes necesitáis y los pasos a seguir para poder hacer una tarta refrescante y deliciosa con un irresistible sabor a limón.

 

Grado de dificultadTiempo medio de preparaciónRaciones
Media45 minutos*10 raciones

*Más 12 horas de reposo

 

Ingredientes:

  • 500 gr. de yogur de soja natural sin edulcorar
  • 50 ml. de zumo de limón
  • Ralladura de piel de 1 limón
  • 100 gr. de azúcar integral de caña
  • 7 gr. de agar-agar
  • 200 ml. de agua
  • 200 gr. de leche de coco (sólo la parte sólida)
  • 100 gr. de margarina no hidrogenada (derretida)
  • 250 gr. de galletas veganas ecológicas

Preparación:

  1. Metemos en la nevera la leche de coco durante un mínimo de 4 horas.
  2. Trituramos las galletas hasta que queden bien molidas. A continuación, las pasamos a un cuenco y las mezclamos con la margarina derretida, removiendo bien hasta formar una masa uniforme. Una vez tengamos una mezcla homogénea, la pasamos al molde donde montaremos la tarta e introducimos éste en el congelador mientras preparamos el relleno.
  3. En un bol grande, echamos el yogur, el zumo de limón, la ralladura de limón y el azúcar. Removemos bien para que se integren todos los ingredientes y reservamos.
  4. Sacamos la leche de coco de la nevera, echamos la parte sólida en un recipiente y batimos con las varillas hasta que monte. Reservamos en la nevera.
  5. En un cazo (u olla poco profunda), ponemos el agua, espolvoreamos en ésta el agar-agar y removemos hasta que este último se disuelva. Lo ponemos a calentar a fuego medio, vamos removiendo y, cuando el agua rompa a hervir, dejamos que hierva durante 1 minuto.
  6. Agregamos la mezcla de yogur, limón y azúcar que teníamos en el bol y dejamos que hierva 1 minuto más, sin dejar de remover.
  7. Transcurrido este tiempo, apagamos el fuego y dejamos que repose durante un par de minutos.
  8. Pasado este tiempo, incorporamos poco a poco la leche de coco montada y mezclamos todo con cuidado, con movimientos envolventes para que no se desmonte.
  9. Sacamos del congelador el molde con la base de galleta y echamos sobre ésta, despacio, el relleno que hemos preparado. Tapamos bien el molde con un plato llano y lo introducimos en la nevera durante, al menos, 8 horas.
  10. Transcurrido este tiempo, sacamos la tarta de la nevera, desmoldamos y servimos fría.

Notas:

  • Para hacer esta tarta hemos utilizado un molde de 22 cm. de diámetro.
  • Es muy importante que la leche de coco tenga, como mínimo, un 50% de coco.
  • El tiempo mínimo en nevera para que la leche de coco solidifique es de 4 horas, pero cuanto más tiempo esté refrigerada, mayor solidez conseguirá.
  • A la hora de elegir la margarina, mirad que ésta no sea hidrogenada y que no contenga aceite de palma entre sus ingredientes ni ningún componente de origen animal (P.ej.: gelatina o suero de leche).
  • Os recomendamos lavar muy bien los limones antes de rallarlos y que, si podéis, los utilicéis ecológicos.
  • Os recomendamos que os aseguréis de que las galletas no contengan, además de ingredientes de origen animal, aceite de palma.
  • Aunque tras 8 horas en nevera, la tarta ya estará lista para consumir, lo ideal es que, una vez terminada, repose refrigerada durante 12 horas para que tenga una más óptima consistencia.
  • A la hora de servirla podéis decorar la superficie de la tarta con lima para crear un contraste más vistoso y llamativo.

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