
Guacamole casero
Esta salsa tan fácil de preparar y que a tantas personas ha conquistado (es una de las que más adeptos tiene) es de origen azteca, y su nombre, que originalmente es «ahuacamolli» en náhuatl, es una combinación de las palabras «ahuacatl» y «molli»que significan, respectivamente, «aguacate» y «mole» o «salsa».
A diferencia de los guacamoles industriales que se suelen encontrar en los supermercados, el guacamole auténtico no lleva ni queso, ni leche, ni ningún otro lácteo, ya que éstos sólo se emplean con el fin de utilizar menos aguacate, lo que hace que el sabor pierda autenticidad y el resultado sea de muy baja calidad (especialmente a nivel nutricional).
Otro de los puntos fuertes de esta salsa es, además de la riqueza de sus ingredientes, el hecho de que éstos se consumen en crudo, lo que nos permite beneficiarnos del 100% de los nutrientes que éstos contienen.
Así, al estar hecho principalmente de aguacate, es rico en carbohidratos complejos (que aportan energía y tienen poder saciante), lecitina, glutatión (antioxidante), fibra, omega 9, vitaminas E y del grupo B (B6 y B9 o ácido fólico), calcio, cobre, hierro, magnesio y potasio.
Además, al llevar tomate y cebolla, también nos aporta licopeno, aliína, flavonoides, vitaminas A y C, azufre, fósforo, sodio y, en menores cantidades, manganeso, selenio y zinc.
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Sistema de medidas
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Notas
Toca sobre los pasos para marcarlos como hechos
- Paso 1Cortamos en trozos muy menudos el tomate, la cebolla, la pimienta cayena y el cilantro (éste último es opcional) y los echamos en un bol.
- Paso 2Pelamos y deshuesamos los aguacates, los añadimos al bol y los machacamos hasta que queden chafados, pero no con textura de puré, sino con algún que otro trozo semientero.
- Paso 3Añadimos la sal y el zumo de lima y removemos para que se mezclen bien todos los ingredientes. Cuando lo tengamos listo, lo servimos en un cuenco o en el mismo bol.